04. Cultura, interculturalidad y valores para el ejercicio de una ciudadanía plena.

La formación ciudadana de principios y valores se debe dar en tres etapas: En la educación preescolar, primaria y secundaria, con la participación activa de la familia y la comunidad o entorno. Esto sobre la base de un rol activo del Estado.

Las propuestas de este eje promueven la formación de mejores ciudadanos con espíritu de servicio, identificados con el entorno, la comunidad, en el marco de un estado nación. Se requiere incidir en una formación armónica del ciudadano (se podría decir: espíritu, mente y cuerpo), que fortalezca el desarrollo de talentos individuales en el marco de acciones colectivas bien organizadas.

Alineado a los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU:

Temas abordados en la solución de esta problemática:

La etapa de formación básica y superior es un momento privilegiado para el desarrollo de competencias ciudadanas de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes; es el momento en el que se desarrolla el pensamiento crítico, el fortalecimiento de las habilidades para la convivencia, el desarrollo de conceptos complejos como lo justo, la solidaridad, el respeto al otro; así como se va construyendo las definiciones del proyecto de vida y el rol que cada uno puede jugar en relación al cuidado del planeta y de los otros.

Un elemento clave para el desarrollo de la ciudadanía es la posibilidad de organizarse junto con otros para construir, crear, aportar de forma colectiva a la mejora y transformación de su contexto. Para ello, el Estado tiene la responsabilidad de crear, fortalecer y ampliar los mecanismos de formación, participación y organización para los niños, adolescentes y jóvenes del país en los diferentes niveles de gobierno. Para lograr estas acciones, se requieren de instancias que tengan los incentivos y funcionarios capacitados en el enfoque de participación y de derechos, con conceptos y herramientas que les permitan viabilizar y potenciar esta participación.

La ciudadanía solo se aprende ejerciéndola y es nuestra apuesta que esta se inicie desde la niñez y cuente para ello con el respaldo de las instituciones educativas, de los gobiernos subnacionales, las iglesias, las instituciones privadas sin fines de lucro, los medios de comunicación, las familias y la sociedad en su conjunto.

Ley, moral y cultura, son los sistemas que, al entrelazarse, regulan los comportamientos de las y los ciudadanos de manera que, en concordancia con las normas y leyes ciudadanas, brinda la oportunidad de vincularse con su entorno a través de conductas que dan muestras del buen uso de los espacios públicos, que reconozcan y perciban los beneficios de la sanan convivencia y que su participación en la toma de decisiones sean por el bien de la comunidad; valoran y respeta a la ciudad, se apropian de ella con un orden de carácter patrimonial. Como consecuencia, se da el cumplimiento de las leyes, se practica la tolerancia y la comprensión, se rechaza a la violencia, y, por ende, se comienza a percibir una disminución de la misma. Todo esto nos brinda una sana convivencia, cuando alguno de estos sistemas se distancia inician las auto justificaciones y se comienza a normalizar y naturalizar el comportamiento ilegal.

La propuesta del Partido Morado incluye la aplicación de nuevos modelos de formación de valores desde la primera infancia: de 0 a 6 años son las edades más sensibles para el desarrollo de la percepción y sensaciones, que se logran a través de los movimientos y estímulos de sensaciones, logrando que los lóbulos posteriores (occipital y parietales) sean una buena base del lóbulo frontal permitiendo el desarrollo de la planificación, la atención efectiva, la memoria operativa, la toma de decisiones y el control inhibitorio. Todo esto contribuye a la formación de procesos mentales abstractos, es decir, pensamiento de largo plazo que le permite a la persona medir mejor las consecuencias futuras de sus actos, contribuyendo a rechazar activamente la corrupción o las prácticas ilegales.

Un concepto básico de nuestra propuesta es que la formación en principios y valores, así como la formación ciudadana de los más jóvenes, sólo se puede lograr con una participación afectiva de la juventud; esto es cuando el joven experimenta emocionalmente lo que aprende. Por eso, la acción cívica debe de aprenderse con la acción efectiva, de manera recreativa y experimental.

La base de este aprendizaje es la familia, entendida de una forma más amplia por el republicanismo, sostenida por una política de Estado que refuerce el concepto que el núcleo familiar es la base la sociedad. Nuestra propuesta integrará este concepto en la currícula educativa y en los programas de inclusión social en paralelo, lo que complementará a su vez las políticas de protección contra la violencia familiar, abandono escolar y adicciones.

El Programa de Acción Comunitaria (AC) es un componente de la política de Estado de fortalecer y proteger el núcleo familiar. Uno de los objetivos de esta política de Estado es la de formar y fortalecer ciudadanos a fin de que participen activamente con todos sus deberes y derechos, en la vida política, social y cultural de la nación.

Los ciudadanos no vamos a una institución pública a pedir un favor. Es el Estado el que tiene la obligación de atender las necesidades del público y es a través de sus funcionarios que se brinda esta atención. Esto significa que el funcionario público no solo debe estar capacitado adecuadamente para la función que ejerce, sino también tener una vocación de servicio; originada desde la misma cultura organizacional de las instituciones.

En nuestras propuestas buscamos que el funcionario público se sienta a gusto con su ambiente laboral y su trabajo sea motivo de orgullo y satisfacción personal con lo que evitamos en gran medida la corrupción y el tráfico de influencias.

Además, se propone la redistribución del empleado público por institución. No es posible que un empleado público que vive en el Callao trabaje en Santiago de Surco e invierta 2 horas de transporte al ir y otras 2 horas al regresar a su domicilio. Se requiere dar tranquilidad al empleado y hacer que preste sus labores en un local más cercano que le permita reducir tiempo de transporte y dinero invertido en ambos trayectos. Más aún que pueda desarrollar, de alguna forma, una vida familiar y/o practicar un deporte de regreso a casa. Esto requiere reordenamiento del personal por cada institución y valorar las mejoras que perciben los mismos empleados.

El turismo es una actividad importante para nuestro país, no solo en términos económicos sino también porque fomenta el conocer más acerca de importantes factores como nuestra cultura, naturaleza, tradiciones, gastronomía, por mencionar algunos.

La experiencia de viaje nos acerca a las raíces de nuestro país, al conocer distintos lugares tomamos contacto con las personas que lo habitan y su entorno. El conocer de dónde venimos y nuestro legado ayuda a consolidar nuestra identidad como peruanos, adicionalmente fortalece nuestros vínculos ciudadanos y nos da un sentido de pertenencia.

Es por eso que decimos que los más importante de hacer turismo son las experiencias que nos deja, el conocer distintas regiones y costumbres nos abre la mente y la imaginación, nos vuelve más empáticos con los demás y fortalece nuestra identidad nacional.

Nuestra propuesta complementará las políticas de impulso al turismo desde el exterior del país, impulsando aquellas iniciativas de los gobiernos regionales que sumen esfuerzos (como los corredores turísticos macro regionales) con aquellas que además impulsen el turismo interno y que agreguen valor educativo a los visitantes y de generación de emprendimientos locales asociados a los lugares visitados. Vamos a complementar estas medidas con la vigilancia activa de los protocolos de bioseguridad que sigan vigentes hacia julio del 2021.

El Partido Morado reconoce que el Estado peruano arrastra una deuda pendiente con las y los ciudadanos desde siempre excluidos e invisibles como población objetivo; en el diseño de políticas públicas que integre e incluya en las estrategias nacionales de lucha contra la pobreza y la exclusión. La desigualdad, traducida en el incipiente acceso a oportunidades en territorios rurales y amazónicos, ha acrecentado los fenómenos migratorios y desfigurado los territorios con deterioro y abandono del patrimonio cultural material e inmaterial (propios de las culturas presentes en cada territorio), por ello creemos que es necesario un Estado moderno y ágil que construya instrumentos que alimenten y robustezcan las políticas de lucha contra la pobreza, exclusión y desigualdad.

En este sentido, los programas sociales requieren una mirada colectiva para evaluar el impacto, beneficios incrementales y una evaluación de desempeño por sus indicadores de resultados (y no por indicadores de procesos) y, sobre ello, fortalecer los mecanismos de coordinación transversal en su ejecución; e incorporar en su diseño estrategias de salida y/o graduación de los ciudadanos que garanticen más posibilidades de salir de la pobreza.

Por ello el Partido Morado propone la reivindicación de derechos con un Estado que promueva:

  • Promoción con incentivos y fondos concursables para revalorización de sus activos Culturales, impulso y subsidios tributarios en la etapa de inicio.
  • Incorporar mecanismos de recuperación y protección del patrimonio material e inmaterial (certificación de conocimiento tradicionales, procesos y recetas de medicina tradicional, especies endémicas, denominación de origen, etc.).
  • Intervención en ciudades intermedias con la dotación de más servicios y condiciones de acceso a bienes que estimulen las economías de territorios más alejados.

Dentro de las estrategias que se debería implementar para lograr la valorización de la diversidad cultural, étnica y social; proponemos una mirada más articulada a diversos factores institucionales, de cambio de estrategias y de vinculación de esfuerzos interinstitucionales, enfocados en la valorización de la cultura y el uso responsable de esta e incorporando un enfoque que valide las vocaciones productivas y el aprovechamiento de los activos culturales y relaciones sociales propios en los territorios, por lo cual proponemos:

  • Reincorporación y fortalecimiento de los Juegos Tradicionales Indígenas, a cargo de la Dirección Nacional de Recreación y Promoción del Deporte del IPD, en articulación con los gobiernos regionales y otros aliados afines principalmente en el ámbito educativo.
  • Diseño y ejecución de programas y proyectos enfocados en la demanda (de bienes y servicios) en función a la potencialidad de cada territorio y desechar paulatinamente los proyectos por oferta, y de proyectos que solo se enfocan a la producción y productividad agropecuaria y que debiera que implicar intervenciones más sistémicas.
  • Redefinir el concepto de asistencia técnica, extensión, facilitación y capacitación en los territorios rurales (costa, sierra y selva) para robustecer lo que es funcional desde las necesidades de conocimiento.
  • Reactivación de los núcleos ejecutores con enfoque en comunidades y territorios donde los fondos no se ejecutan eficientemente; y donde aún la institucionalidad local (comunidades campesinas, rondas, etc.) tienen más legitimidad.

En la lucha contra la discriminación es importante tener en cuenta que el abordaje de este problema también es un tema transversal que requiere complementarse a las otras acciones que tiene ya el Estado; por lo que proponemos:

  • Procesos de formación complementaria en los contenidos educativos en la detección y acogida de casos de discriminación y racismo aun presente; con el complemento de programas de capacitación de abordaje de la discriminación y racismo.
  • Acciones de estímulo directo al retorno de talentos (retorno de migrantes) a invertir y trabajar en sus lugares de origen (jóvenes que regresan con habilidades que hacen más eficiente a un territorio), y generar espacios de gestión del conocimiento interno y externo.

Brindar acceso a los jóvenes a los fondos de inversión (fondos concursables) con la vinculación a jóvenes rurales con incubadoras empresariales en sus territorios y en desarrollo a los activos culturales y vocación productiva (agroideas, procompite, etc.); con beneficios fiscales y subsidios tributarios en la sierra y la selva; con premios al desempeño de emprendedores dentro del territorio.

El Perú está ubicado en el centro de la región andina y fue cuna de una muy importante civilización. Albergamos un extraordinario patrimonio arqueológico y mantenemos vivas lenguas y tradiciones ancestrales que dan sustento a nuestra identidad; que son también de una importante diversidad.

La proyección internacional de las manifestaciones culturales del Perú debe estar, por su extraordinaria importancia como parte consustancial de ser peruanos, ligada al conjunto de acciones de la política cultural exterior, promoviendo la adecuada inserción del país en el mundo y vinculada con las prioridades nacionales de desarrollo.

Algunos de nuestros objetivos de la proyección internacional de las manifestaciones culturales son:

  • El enriquecimiento del proceso cultural del Perú a través de intercambios y capacitación con otros países.
  • La protección del patrimonio cultural peruano cuando es exhibido en el exterior.
  • Promoción de los valores culturales de las poblaciones andinas y las comunidades amazónicas.
  • Revalorización de la participación del Perú en los espacios de diálogo de la comunidad internacional, en especial en la Comunidad Andina del cual formamos parte.
  • Contribución al proceso de descentralización del Estado, alentando la promoción de expresiones culturales regionales.
  • Promoción del turismo hacía el Perú, en especial entre los países de la Comunidad Andina a efectos de recuperar el gran perjuicio ocasionado por el COVID-19 a este sector.
  • Promoción de la exportación de industrias culturales (ferias internacionales de artesanías, discos, libros, etc.).

El ejercicio de ciudadanía y de nuestra identidad debe ser de manera plena y sin discriminación donde todas las personas puedan manifestar sus costumbres y tradiciones en el marco de la pluralidad cultural que tiene nuestro país dónde cada muestra y rasgo particular sea digno de orgullo de representar y estas manifestaciones deben estar presentes en la vitrina país.

La importancia del desarrollo pleno de nuestras manifestaciones culturales a nivel nacional y Regional, establece un vínculo constante con nuestra propia identidad y esta debe ser: protegida, estimulada y proyectada dentro y fuera del territorio nacional; promocionando promover las manifestaciones culturales con incentivos locales para que desde el ámbito educativo básico y superior se tenga los instrumentos de proyección y enlace con las manifestaciones culturales vivas y presente en cada territorio; estas estrategias y acciones que permitan valorizar, actualizar e inscribir los activos de los ciudadanos rurales (activos patrimoniales físicos e inmateriales, y activos individuales y colectivos), y acompañar financieramente los mecanismos de visibilización y aprovechamiento dentro de los territorios.

Para implementar esta idea proponemos:

  • Implementar una estrategia de comunicación recogiendo los activos culturales más relevantes de cada territorio, con un hilo conductor que dé sentido al sentido de difusión y conservación de cada expresión cultural; una estrategia propuesta desde diversidad del patrimonio cultural.
  • Protección de sus activos tangibles, arqueología preventiva y recuperativa, apropiación social de las investigaciones involucrando a la población
  • Fomento de mecanismos de recuperación y conservación de una identidad local con la participación activa de los jóvenes y de los cultores (adultos) de las principales tradiciones culturales, reactivando valores de solidaridad y cohesión social presente en las manifestaciones culturales.
  • Fortalecimiento del Programa Nacional de Tambos, e incorporar en su vínculo con los territorios donde opera el concepto de gestión del conocimiento con el argumento cultural como activo principal.

Si bien la alimentación humana en base a algunas especies animales es una costumbre aceptada y validada por sus beneficios nutricionales, los valores de nuestro partido no aceptan que dicha actividad requiera prácticas de sacrificio cruel de los animales.

Igualmente, tenemos una posición firmemente establecida en contra del maltrato a los animales de compañía y mascotas, como también hacia el abuso y tráfico de especies silvestres y actividades que en un mal entendido concepto de “cultura” infligen daño en forma cruel a cualquier especie animal.

Nuestra propuesta de vigilancia del maltrato animal incluye las siguientes ideas:

  • Ley que aborde la educación en contra del maltrato animal más allá de la tenencia responsable, sino desde un enfoque de la violencia social.
  • Tipificación del delito de explotación sexual animal (zoofilia) como uno distinto a las agresiones típicas de maltrato animal. Muchas personas desconocen que la zoofilia es una realidad recurrente que usualmente termina sin ser sancionada porque no hay marco normativo que la mencione.
  • Modificación de la ley 30407, ley de protección y bienestar animal para regular aspectos sobre los espectáculos culturales donde se usan animales, responsabilidad legal en los procesos de adopción, el rol de las organizaciones de protección animal, anulación de art. en otras normas que contradicen esta y dan la viabilidad para el asesinato de animales.
  • Ordenanzas de tenencias y bienestar animal a nivel regional, elaboración de un plan único de protección animal en las regiones del Perú, basado en las experiencias regionales que ya han tenido resultados.

No solamente las personas afligidas por una adicción requieren una rehabilitación social. No debemos olvidar que la gran mayoría de la población penitenciaria podría reinsertarse en la sociedad si pudiera generar su propia fuente de ingresos en forma legal y digna.

Para este fin, proponemos ingresar a los programas de reeducación al victimario estableciendo compromisos. Brindar los programas de resocialización con el debido seguimiento, evaluación y control, con las respectivas capacitaciones y formación para la sana convivencia entre los ciudadanos y ciudadanas bajo un conjunto de costumbres y acciones con normas y reglas, generando un sentido de pertenencia y valores, reconociendo derechos y obligaciones en cada uno, a su vez que se comprometen a que los derechos y deberes no deben vulnerados de forma arbitraria.

En el caso de las adicciones se complementará la atención al paciente con programas de integración familiar y monitoreo del entorno social. El financiamiento de estos programas se integrará a las modalidades de aseguramiento de la salud del paciente y su familia; considerando la propuesta de seguro por núcleo familiar.

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One thought on “04. Cultura, interculturalidad y valores para el ejercicio de una ciudadanía plena.

  1. Solicitar el pronunciamiento de los colegios profesionales en diversas áreas en el caso de faltas graves contra la población, incluso tener la potestad de aplicar sanciones a quienes las provocan. Los colegios profesionales no suelen pronunciarse habitualmente, y debe considerarse su existencia como aporte a la construcción de una cultura ciudadana responsable basada en valores. El colegio de ingenieros y de arquitectos cuando una obra esta mal hecha, el colegio de médicos, cuando se recomienda un fármaco con consecuencias no probadas científicamente, el colegio de periodistas cuando se sustenta una noticia falsa, si estas instituciones no participan de la problemática de la sociedad no aportan.

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